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jueves, 3 de marzo de 2011

TEATRO EL TALLER DE CALI, COLOMBIA “Una experiencia de Intermedialidad”


  A mediados de los años 80´s ingrese al grupo teatro El Taller de Cali, mientras cursaba mi Licenciatura en Arte Dramático en la Universidad del Valle. Desde esa época en contacto con el movimiento del Nuevo Teatro Colombiano, empezamos en la escuela y en el grupo independiente ha desarrollar un trabajo de Creación Colectiva que implicaba con frecuencia llevar a escena fabulas de origen literario o de tradición oral Colombiana o Latinoamericana  en procesos de dramaturgia del actor.



Todos de la uña. Dirección de Guillermo Piedrahita. Festival Iberoamericano de Teatro, Bogotá, 1987. En la foto: José Raúl Ordóñez y Doris Sarria.

Estábamos haciendo un valioso trabajo de intermedialidad que en una segunda etapa se extendió al ámbito audiovisual con algunas realizaciones en video. Para afrontar estos retos de dramaturgia del actor fue necesario entrar a una etapa analítica del texto literario que nos sirvió para descubrir cómo estaba construido el relato, partiendo de un esquema orgánico de relaciones de conflicto con una rigurosa coherencia interna, es decir, estableciendo  relaciones entre los conflictos menores y mayores y en este proceso situar claramente el conflicto central.  Otro aspecto al cual se le dio mucha importancia fue el que nuestras versiones tuvieran una estrecha relación con el contexto cultural en el que fueron producidas.

Pero adaptar una fabula a un nuevo medio no siempre es fácil, ya sea al lenguaje teatral o al cinematográfico por nombrar solo dos posibilidades, siempre hay una resistencia, una relación conflictual. Por eso es pertinente preguntarse que tipo de medio favorece más a determinada fabula, cómo adaptar un texto escrito a uno icónico y acústico.  Para hablar de intermedialidad es necesario empezar a adentrarse en las especificidades de las artes que entran en juego. Hacemos un ejercicio dramatúrgico teniendo como punto de partida una fabula, estableciendo una tensión creativa en la que entran en juego elementos de verosimilitud, coherencia, fuerzas en pugna, con elementos propios del lenguaje en el que se va hacer la adaptación; como la plástica de la imagen teatral, la gestualidad de los actores, el tono lumínico de la escena, los matices de voz, etc. Los resultados logrados por el taller de dramaturgia del actor, fueron sorprendentes por su capacidad formativa ya que se trataron de auténticos procesos de investigación y experimentación que contaron con el aporte de todos los integrantes del Taller de Cali. Curiosamente en varias de estas experiencias se reconoce diáfanamente la fabula inicial en la versión de un relato diferente.
Todos de la Uña, creación colectiva  a partir de uno de los cuentos de Pedro Rimales, personaje de la tradición oral antioqueña de origen hispánico que llego con la colonia  y que se ha preservado especialmente en las zonas rurales de países como Colombia, Chile y Brasil entre otros con variantes regionales, pero conservando su esencia de personaje pícaro y rebuscador.  
Fue un trabajo de creación colectiva que incluyó una investigación sobre dramaturgia, que comprendió la elaboración del texto y el montaje del espectáculo. , hecho que tiene que ver con la importancia por el desarrollo de una dramaturgia nacional.
Cuenta las aventuras de mano Juan y Mano Pedro con el cadáver de su madre, a la que hacen pasar por viva, utilizándola como señuelo para realizar una serie de estafas y timos en busca de su subsistencia.
La expresión “Todos de la Uña” proviene del Buscón de Quevedo, también se exploraron  otros textos  como El Testamento del Paisa y La Cultura Popular en la Edad Media y el Renacimiento de Mijail Bajtin. En la foto: José Raúl Ordóñez,Guillermo Piedrahita, Mario Cardona, Fernando Rios y Olga Lucia Ruiz.











Respecto a la relación entre los dos lenguajes mencionados las posibilidades siguen siendo muy ricas, la historia del cine está llena de ejemplos fecundos de relaciones con el teatro, y son tan antiguas como íntimas, siempre nos hemos encontrado con el prejuicio de limitarlas  al teatro filmado.  Muchas obras cinematográficas han sido cine por su forma de expresar y su significación, pero también le deben al teatro su construcción, pese a su movilidad en el espacio y en el tiempo, característica del cine.
Otra experiencia teatral muy importante fue EL hombre Honrado  Montaje  inspirado en el cuento del mismo nombre del autor Brasilero Monteiro Lobato; Juan Pereira, Burócrata de carrera que trabaja por un miserable sueldo en una dependencia oficial, al encontrar un paquete de miles de dólares decide devolverlo puesto que no le pertenece.  Esta acción precipita los acontecimientos: el reconocimiento público a un hombre ejemplar, el despliegue periodístico para exaltar las virtudes del héroe, pero viene el enfrentamiento con la realidad social y económica: no se justifica entregar tanto dinero con tanta necesidad a cuestas y Juan parece alejarse de esta realidad paulatinamente, casi irracionalmente. El repudio de su familia, pesadillas que le acosan, el olvido y el anonimato, son las consecuencias finalmente el descrédito y el irrespeto de todos, se suma a la soledad de un hombre fuera de época




Guillermo Piedrahita en la creación colectiva El Hombre Honrado inspirada en el cuento homónimo de Monteiro Lobato. Dirección Olga Lucia Ruiz, Festival Iberoamericano de teatro, Bogotá, 1990.

En el proceso del Hombre Honrado partimos del cuento para crear la obra teatral y después la  versión en vídeo –gracias a una beca del Ministerio de Cultura- en donde se pudieron desarrollar un poco más los indicios cinematográficos.  Rompimos la unidad espacio- temporal del teatro emplazando la cámara  en diferentes locaciones fraccionando el relato  en muchos planos, con la creación de personajes y situaciones que no estaban en la versión teatral. Todo este gran rompecabezas que luego es editado por el cine o por el vídeo.  Vale la pena destacar que el guión escrito siempre respetó la historia original, que fue narrada con planos que enfatizaron la función dramática de personajes y espacios dentro de un clima de humor negro. La locación escogida fue la estación del ferrocarril de Cali, antiguo edificio de los años cuarenta que hoy se encuentra en un estado de deterioro lamentable, pero que ofrecía las mejores condiciones para lograr el clima necesario: pasillos sombríos, oficinas y archivos abandonados y cubiertos de polvo, muros sucios, sótanos laberínticos y vagones destruidos, todo un inmenso espacio que agobia a un Juan Pereira, cada vez más reducido a su más mínima expresión.  Esto nos recuerda un poco al cine expresionista alemán movimiento éste que tuvo una estrecha relación con el teatro de su época.






El Hombre Honrado, versión audiovisual basada en la obra teatral del mismo nombre del Teatro el Taller de Cali en  1994. En la foto: José Raúl Ordóñez,  Gloria Sánchez y Guillermo Piedrahita.


En la foto: Guillermo Piedrahita y Olga Lucia Ruiz.















2 comentarios:

  1. Excelente un recorrido historico, de lo que fue el trabajo del Teatro Taller de Cali!

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  2. Bacanisimo, no hay palabras

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